Pasé al instintivo en 2015 con el longbow, una sensación fantástica. Luego, con los años, me acerqué al recurvo, del que reconozco unas prestaciones y una rusticidad mayores respecto a la madera. Llego al testarossa Picchio entre los primeros clientes. Cambio las palas por las de carbono recién salidas y consigo el primer puesto en los campeonatos nacionales Csain de 2022 en Monza. No exagero al decir que las 35# generan una potencia capaz de llevar una flecha a una velocidad impresionante. Desde entonces, el testarossa y yo hemos hecho muchísimas competiciones, y siempre es una satisfacción escuchar el chasquido y ver la salida limpia de la flecha hacia el blanco. Gracias a Filippo, que cuidó al detalle la elección de las maderas y de los pesos para conseguir una estabilidad personalizada.
El arco bonito
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