¿Y SI ME HAGO UN ARCO?…
Si alguna vez has pensado en intentar construir un arco con tus propias manos y no tienes las ideas claras, aquí tienes algunos consejos. Naturalmente hablamos de arcos tradicionales laminados, hechos con láminas de madera y fibra de vidrio pegadas entre sí. No hablamos, por tanto, de los llamados «históricos», obtenidos solo con madera trabajada.
Antes que nada, si piensas hacerte un arco tú mismo solo para ahorrar, podría ser una mala idea, ya que difícilmente al primer intento obtendrás un arco que funcione mejor que los más económicos del mercado. Si en cambio te gustan los retos y el hazlo-tú-mismo, sigamos adelante.
Los arcos tradicionales laminados pueden ser recurvos o longbow, y están formados por un «sándwich» de listones de madera encerrados entre dos láminas de fibra de vidrio específica para arcos, con una empuñadura en el centro y dos refuerzos en los extremos para sujetar la cuerda. Todo se mantiene unido con una cola epoxi bicomponente que se endurece a temperatura elevada (de 50 a 70 grados).
Para su realización es necesario lo siguiente.
– Los materiales de construcción: láminas de fibra de vidrio específicas, láminas de madera, madera para la empuñadura, material resistente para los tips y cola epoxi. Estos podemos suministrártelos nosotros. Están todos incluidos en el Kit Longbow completo, o puedes comprarlos por separado según tus necesidades.
– La forma (molde): un tablón de madera u otro material sobre el que hacer endurecer el «paquete», que puede ser recto si quieres hacer un Longbow clásico, o perfilado con la forma del arco que tienes en mente. Si no tienes tablas de madera en el garaje, puedes acudir a un carpintero local.
– Un sistema de compresión para presionar el conjunto de elementos mientras la cola se endurece. Existen varias técnicas, desde una goma elástica que envuelve todo hasta una serie de sargentos, o una manguera de bomberos apoyada sobre un contramolde que se pone en presión con un compresor.
– Un horno para calentar todo mientras la cola se endurece. En verano basta un coche aparcado al sol; si no, basta un radiador lo bastante grande sobre el que apoyar todo. Como alternativa puedes construir un horno propiamente dicho con una caja de madera aislada y un sistema de calefacción.
– La maquinaria para el acabado final; pueden bastar incluso las de tipo aficionado, pero si tienes un amigo carpintero, puedes pedirle que use las suyas.
– Paciencia, ganas, constancia, un lugar donde poder ensuciar y una pareja comprensiva: para esto tendrás que arreglártelas tú.
CÓMO PROCEDER
Lo primero es decidir qué arco hacer. Nosotros no facilitamos planos porque lo bonito de este juego está en la fantasía y en la personalización del proyecto. Si se hicieran muchos arcos iguales, no tendría gracia.
Naturalmente, el clásico Longbow tradicional recto es el más sencillo de hacer. Quizá no sea lo mejor en prestaciones, pero todavía tiene sus admiradores.
Si quieres conseguir más (flecha más rápida y menos vibraciones), hay que hacer un Reflex-deflex o incluso un recurvo. En este caso te recomiendo localizar un arco que te guste y calcar (descargado) su línea sobre el tablón que usarás como molde, hacer modificaciones si lo consideras necesario y cortarlo con una sierra de cinta. No te preocupes demasiado por los milímetros, no son importantes por ahora, pero procura que no haya jorobas ni escalones en la forma.
Sobre el molde (A) se apoyarán las láminas empapadas de cola para que se endurezcan con la forma deseada. Para evitar que la cola, al salir de las láminas bajo presión, gotee sobre el molde pegándolo al arco, te recomiendo cubrirlo con cinta de embalar brillante normal, sobre la que la cola no se adhiere.
Las láminas de fibra de vidrio (B) tienen dos superficies distintas: la brillante, que se deja hacia el exterior del arco, y la rugosa, que se pega (la primera lámina debe tener la parte brillante apoyada sobre el molde). Evita tocar la cara rugosa con las manos desnudas, tanto para evitar astillas de vidrio como para no engrasarla y comprometer el pegado.
Es buena práctica pasar la superficie con una aspiradora normal antes de pegar.
La fibra transparente, respecto a la negra, tiene solo la ventaja estética de dejar entrever la madera; no hay diferencias técnicas.
La fibra debe colocarse solo en el exterior de la madera. Insertar un listón de fibra de vidrio o carbono en el interior, entre las láminas de madera, no sirve de nada; al contrario, empeora las prestaciones porque hace más pesada la pala sin necesidad.
Los listones de madera (C) se pegan entre las láminas de fibra. El tipo de madera no tiene ninguna importancia (siempre que se usen maderas suficientemente resistentes y ligeras). Los ensayos serios demuestran que el mismo arco con maderas diferentes tiene el mismo comportamiento, así que elígelas según tu gusto estético personal.
Varios profesionales suelen colocar dos capas finísimas de madera «bonita» justo debajo de la fibra y una menos noble en el interior. La única elección técnica que mejora las prestaciones finales es el uso de láminas de espesor decreciente, «ahusadas», que permiten hacer palas cuyo espesor disminuye a medida que se acercan a las puntas.
El número y el espesor de las láminas utilizadas es la principal variable que determina la potencia final del arco. Adivinar exactamente cuántas y cuáles láminas usar para obtener un determinado libraje es lo más difícil de toda la operación. Si estás copiando un arco existente, te recomiendo medir el espesor de sus palas con un calibre de precisión y calcular el espesor completo de las láminas que piensas utilizar para diseñar el sándwich.
Usando las 4 láminas incluidas en nuestro kit para un Longbow recto de unas 68 pulgadas de longitud, se obtendrá, más o menos, un 50-60 libras, mientras que usando solo tres se podrá obtener un 40-50.
La potencia final del arco está influida por varios factores como: el espesor, la forma, la longitud, la técnica de pegado y la temperatura. Ten en cuenta que (a título puramente orientativo) una décima de milímetro de espesor puede corresponder a una libra. Por suerte, el acabado final de ahusado de las palas nos permite cierto margen para acercarnos a la potencia deseada. Por ejemplo, las láminas para un longbow tienen 38mm de ancho, pero una pala terminada puede quedar tan estrecha como 15mm hacia los tips, y entre estas dos medidas hay muchas libras de diferencia.
La empuñadura (D) es una pieza de madera para pegar en el centro. Puede ser una pieza maciza única o compuesta por varias piezas pegadas entre sí para formar una taracea, según el gusto personal. Su resistencia no es muy importante, porque de la robustez se encarga la lámina de fibra frontal entera. Si quieres evitar el problema estético de las grietas que aparecen bajo el barniz, elige una madera estable y robusta, o pega bien sus partes con el mismo procedimiento (epoxi y horno).
La empuñadura debe colocarse como en la figura, entre las láminas de madera. Lo importante es que sus extremos se adelgacen en forma de cuchilla, terminando entre las láminas sin provocar escalones que debilitarían el arco. Las superficies a pegar deben quedar rugosas y limpias.
La cola para ensamblar todo debe ser EPOXI; existen de varios nombres y fabricantes, pero la base química es similar. Tiene dos componentes: uno blanquecino llamado resina y otro color miel llamado catalizador. Las dos partes deben mezclarse en la proporción indicada usando una báscula de precisión. Hay que mezclarlas a fondo y despacio para evitar incorporar demasiado aire. (instrucciones de uso de la Cola Epoxi)
El proceso de endurecido comienza en cuanto se mezclan las partes, así que te recomiendo tener todo a mano después de haber simulado ya un montaje en seco para asegurarte de tener todo lo necesario. El proceso de endurecido se acelera con el calor, así que sería mejor hacer todo el trabajo en un lugar fresco.
La cola debe extenderse con una espátula pequeña o un pincel resistente sobre las superficies implicadas. En esta fase es importante mantener lo más limpios posible las herramientas y el plano de trabajo. La cola puede quitarse con agua y jabón de todo excepto de la ropa.
Todo el paquete debe ponerse ahora a una temperatura de 50-70 grados durante al menos 5 horas. La cola epoxi se endurece también a temperatura ambiente, pero el resultado sería peor en cuanto a resistencia.
Las distintas láminas pegadas deben prensarse juntas con el fin de hacer salir la cola sobrante, haciendo que se adhieran lo mejor posible unas contra otras. No hace falta mucha presión; puede bastar una serie de gomas elásticas que envuelvan todo el molde, o que tracen un zigzag (como los cordones de un zapato) pasando alrededor de una serie de clavos clavados a los dos lados del molde. Existen otros métodos para comprimir las láminas sobre el molde; procura solo evitar cambios bruscos de presión que causarían jorobas (como sargentos metálicos colocados a pocos centímetros unos de otros). Un listón flexible sobre la última lámina puede servir para distribuir mejor la presión.
Tras algunas horas de calor se puede comprobar el endurecido perfecto de la cola probando las gotas que han salido de las láminas. La cola debe quedar completamente dura, no debe poder marcarse con las uñas y debe romperse con unos alicates como si fuera el azúcar de un turrón crujiente. Con la cola perfectamente endurecida, se puede apagar la fuente de calor dejando enfriar lentamente. Una vez sacado el arco del molde, se puede trabajar, pero no tensarlo durante al menos tres días.
Para pegar los tips, que pueden ser de madera, de cuerno u otro material resistente, hay que usar la misma cola epoxi, volviendo a calentar al menos la zona implicada. Los tips pueden pegarse después del ahusado de la pala, según cómo se decida proceder.

El trabajo consiste en el ahusado de las palas, el tallado de la ventana y del grip en la empuñadura, y el acabado y barnizado final.
Si dispones de una sierra de cinta y sabes usarla muy bien, puedes trazar la forma de las palas y cortar el sobrante. Pero ten en cuenta que la fibra de vidrio estropea la hoja y la operación es delicada y arriesgada.
Con limas se puede hacer un buen trabajo, pero hay que tener cierto cuidado de no arrancar la fibra de vidrio de la madera con una lima demasiado gruesa, usada en dirección perpendicular a las láminas. La lima debe trabajar en la dirección de la longitud del arco.
Lo mejor es usar una lija muy gruesa (45-60) que gira alrededor de una lijadora. La de la foto es una versión profesional, pero también las hay de tipo aficionado. Durante el ahusado, comprueba periódicamente la potencia alcanzada.
En el trabajo de la empuñadura hay que empezar por el tallado de la ventana, cuya base de apoyo para la flecha debe estar entre 3 y 4 centímetros por encima de la mitad del arco; el resto viene por consecuencia.
Para el acabado hay que pasar el arco a mano con lijas de grano cada vez más fino: la 80 para resolver imperfecciones, la 100-120 para alisar y la 180-200 para terminar antes de barnizar. Para el barnizado, la solución más sencilla (aunque no demasiado duradera) es usar un spray de transparente mate comprado en la ferretería. Un barniz que se extiende con un paño como si fuera una cera, en dos o tres manos dejando secar bien entre una y otra, ofrece una excelente protección. Si tienes compresores, pistolas de pulverizar, barnices de poliuretano específicos, mejor todavía.
¿Lo he dicho todo?… Claro que no, existen detalles que cada fabricante descubre gracias a la experiencia acumulada y a su propia inteligencia… estos representan el alma de cada arco, pero seguirán siendo secretos.
¡¡¡BUEN TRABAJO!!!

